ANAKENA

Anakena significa “cueva de pájaro” en la Cultura Rapa Nui, proveniente de la famosa leyenda del “hombre pájaro”.

A fines de los noventa, Felipe Ibáñez y Jorge Gutiérrez, amigos desde la infancia, fundaron Viña Anakena a los pies de la Cordillera de Los Andes en el Valle de Rapel.
Anakena nació como un proyecto de excepción y sus artífices no dejaron nada al azar. Certeros de que la más alta calidad es sinónimo de distinción, visitaron las más renombradas regiones vitivinícolas del globo para empaparse de la cultura y los adelantos en la producción de vinos.

Fue así como en 1998 se plantaron en el Alto Cachapoal los primeros viñedos. Hoy Viña Anakena cuenta con 165 hectáreas en el Valle del Cachapoal, con 148 en Leyda, Valle de San Antonio y con 100 en el Valle de Colchagua, específicamente, en Cerro Ninquén. Leyda y Ninquén, zonas hasta hace muy poco exploradas para la viticultura, han sorprendido a la crítica internacional por la extraordinaria calidad y peculiaridad de sus primeras cosechas y envíos al exterior.

Para la construcción de la bodega de Anakena, el arquitecto Luis Uriarte recogió la esencia del estilo colonial e incorporó modernos elementos que satisfacen todas las necesidades de vinificación y comercialización de los vinos.

Específicamente la bodega de vinificación y guarda fue diseñada en 1999 por Techniques Trading , una prestigiosa compañía sudafricana. Techniques Trading asesoró además en la adquisición de tecnología de punta. Conjuntamente, un avanzado laboratorio permite al equipo de enología un manejo exacto de todos los índices y variables para una producción de la más alta calidad.

En 6000 mts2 están distribuidas las 3 naves que albergan las 78 cubas de acero inoxidable, 3 salas acondicionadas de barricas, un laboratorio, acogedoras salas de degustación para clientes y visitas, sala de ventas y fáciles accesos a las oficinas. Toda esta infraestructura permite una capacidad de producción de 200.000 cajas por año.