ALTAIR

En el final del Valle del Alto Cachapoal, al interior de Requínoa, los viñedos y bodega de Viña Altair se conjugan en un imponente paisaje junto a las montañas de los Andes. Y desde la bodega se vislumbra la gran belleza del valle, un paisaje que en su conjunto denotan gran fuerza y belleza.

Con la convicción de que el suelo chileno tiene un potencial enorme para producir vinos Grand Cru, el reputado viñatero francés Laurent Dassault buscó por largo tiempo un terroir apropiado para su proyecto. Finalmente lo encontró en el Alto Cachapoal, 90 kilómetros al sur de Santiago de Chile, en un terreno perteneciente a Viña San Pedro en la localidad de Totihue. De la asociación con esa importante viña chilena nace Altaïr.

Para crear esta nueva viña, Château Dassault aportó su experiencia en la elaboración de vinos Grand Cru Classé, como el que produce en Saint Emilion. Por su parte, Viña San Pedro aportó su conocimiento profundo de la producción de vinos en suelo chileno, produciéndose así la conjunción de los saberes necesarios para crear un vino de clase mundial.

Viña San Pedro es una de las viñas más antiguas e importantes de Chile. Elabora vinos desde 1865 y es de propiedad de la familia Luksic. Dassault y Guillermo Luksic, ambos hombres de negocios amantes del vino asociaron su pasión, y bajo la mano experta del enólogo francés Pascal Chatonnet se lanzaron en su más ambiciosa aventura: Producir en Chile un vino de la más alta calidad que combinara la riqueza de la naturaleza, la experiencia y el talento humano. Château Dassault está ubicada en Saint-Emilion, Bordeaux, Francia y desde 1969 cuenta con la categoría de Grand Cru Classé. El ex Château Couperie fue adquirido en 1955 por Marcel Dassault, el famoso fabricante de aviones y abuelo de Laurent Dassault.

El respeto por el arte del vino y por la naturaleza que lo hace posible se reflejan de manera evidente en la arquitectura de la bodega. La construcción es contemporánea e imponente pero no aspira en absoluto a opacar la belleza del entorno cordillerano sino que más bien busca fundirse con él. Los principios de belleza, simpleza y respeto por la naturaleza están tan presentes en la arquitectura de Altaïr como en la elaboración de sus vinos.

Altair implementó tres tipos de programas turísticos. Cada uno en su estilo. El primero se llama Terroir & Cosmos. Nada menos que el primer wine tour nocturno del todo el Cono Sur. Es un circuito en forma de triángulo, donde cada constelación representa una estación en la Viña. Parte con un paseo a caballo, desde la bodega hasta el Mirador Cordillera, donde se realiza una degustación de Sideral, el vino ultrapremium de la viña. Se sigue hacia la Estación Viñedos, donde se aprecian en terreno las uvas que dan vida a estos vinos, y se cierra el triángulo con la llegada a la Bodega donde se degusta el vino ícono Altaïr. Un circuito para disfrutarlo en su versión nocturna y con luna llena.

También se puede optar por un día completo en la bodega, cabalgata incluida hacia el rocoso Alto El Águila (a 1.400 metros sobre el nivel del mar). Una vez arriba, mirando a los pies el Valle Alto Cachapoal podrán disfrutar de un almuerzo, una copa de Altaïr y, si tiene suerte, la mirada de un águila sobre lo alto.

La tercera opción es el programa Altaïr Vineyards & Winery. Aquí la idea es llegar a un equipado quincho con vista panorámica hacia el Valle Alto Cachapoal, dar una vuelta por los viñedos y visitar la bodega gravitacional. Con un cierre de lujo. Probar el ícono de la casa, Altaïr.