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VALLE DE CASABLANCA

La historia de Casablanca como valle vitivinícola parte en septiembre de 1982. Fue el destacado Enólogo Pablo Morandé quien impulsó el que ahora está transformado en un valle en pleno desarrollo y hermanado con Napa Valley. El relata su historia: "Trabajaba para Concha y Toro y llevaba un tiempo estudiando dónde producir vinos blancos de calidad. Analicé terrenos desde Ovalle al sur hasta que llegué a Casablanca".

Lo motivaron la cercanía de la costa, la existencia de napas de aguas subterráneas y el estudio de la vegetación de la zona. Hasta la germinación de los pastos le llamó la atención, al igual que la brotación de los espinos, los cultivos en los huertos campesinos, donde incluso había vid de semilla y uva de mesa. Morandé notó que la maduración era más lenta que en otros valles. Que el clima tenía un comportamiento distinto.

Asesorado por Fernando Santibáñez, de la Universidad de Chile, realizó estudios meteorológicos. Al final, "más por lo que le decía el corazón que por una base netamente científica", decidió que Casablanca era el valle ideal para los vinos blancos.
Morandé viajó a California, donde recorrió Napa Valley y las viñas cercanas de Carnero, junto a Sonoma. "Era como estar en Casablanca: un clima intermedio, cerca del mar y junto a cadenas montañosas". El se compró 20 hectáreas en 1981, las que tuvo que electrificar, hacer pozos para extraer agua, destroncar y plantar las vides. Una verdadera labor de pionero, como se llama uno de sus vinos producidos de uvas de la zona.

El Valle de Casablanca está ubicado en la planicie costera de la Región de Aconcagua. Lo cruza la carretera que une Santiago con Viña del Mar, a 80 Km. al noroeste del primero y sólo a 41 Km. de Valparaíso. El relieve es, en general, con cerros lejanos y suaves lomas que no sobrepasan los 400 m sobre el nivel del mar. Las alturas van aumentando hacia el noreste y sureste, donde se emplaza la cordillera de la Costa.

La vid se cultiva en terrenos planos o de pendientes suaves y las aguas de riego son generalmente extraídas de pozos subterráneos del estero Los Sauces y los embalses La Vinilla y Perales. Aunque es considerado por muchos como parte del Valle del Aconcagua, el Valle de Casablanca hoy se puede considerar independiente y con un nombre importante ganado en la vitivinicultura chilena. El valle ofrece condiciones propicias para una maduración lenta que permite, especialmente, a las variedades blancas mantener un sabor e intenso aroma. Casi el 80% plantado corresponde a la cepa Chardonnay.

El valle de Casablanca posee un clima templado cálido. Por su ubicación y relieve, recibe la influencia marítima a través de las brisas costeras, las que actúan como fuerzas moderadoras de las condiciones térmicas. Existe un período libre de heladas de aproximadamente 10 meses, sobreviniendo éstas sólo entre los meses de junio y agosto. La temperatura media en verano alcanza los 25°C y la media anual es de 14,4°C. Los precipitaciones se concentran entre los meses de mayo y octubre con una media anual de 450 mm. Los meses de noviembre a abril son considerados secos.

El crecimiento de la industria vitivinícola en el valle de Casablanca ha sido explosivo. Este valle ofrece condiciones únicas para la producción de cepas blancas y los productores esperan completar la madurez del valle con vinos tintos de igual calidad, lo que están logrando con muy buenos Pinot Noir.

Cerca de 25 viñas de gran tamaño están instaladas en la zona y se han preocupado de invertir para aprovechar además los atractivos turísticos del valle. Así, es posible disfrutar de interesantes ofertas gastronómicas, tours a las bodegas y de las tradiciones del campo chileno al interior de las mismas viñas.

Las viñas dispuestas por WineToursChile.com para ser visitadas son las siguientes:

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